martes, 7 de junio de 2011

♥ CAP 17 - Deseo incontrolable ♥



ADVERTENCIA: Este fic contiene lemmon (suave) pero por las dudas... no me hago responsable de ningún efecto secundario en sus hermosas cabecitas. Muack ♥

 CAPÍTULO 17
Deseo incontrolable

Una semana había pasado desde que los Caffrey habían llegado, y la familia los había recibido como parte del clan.
Nessie se llevaba de maravillas con Chris, últimamente se la pasaban juntos.
 El jueves, Christopher la había llevado a pasear por el bosque con el cuatriciclo de Emmett, ya que la última vez ella había quedado fascinada con el vehículo. Ambos disfrutaban de su compañía, en especial él. Me había estado preguntando porque la encontraba tan interesante como para quedarse horas charlando y jugando.
El viernes hicieron un picnic en el prado. Edward se había tomado la molestia de preparar un sinfín de platillos dulces y salados por medio de internet con su típico lema “todo se puede con la internet”. Chris no se opuso a ingerir cualquiera de los alimentos, es más, parecía a gusto saboreando cada porción, tal y como lo haría un humano.
El sábado, Alice, invitó al rubio a participar de la organización de la fiesta de princesas que iban a dar por el cumpleaños de mi hija. Se convirtió en espectador del desfile que montó Alice. Nessie disfrutaba modelando todos los vestidos que había comprado en la mini pasarela, mientras Chris se reía por la soltura de la niña. Según él, ella se convertiría en modelo.
Cada vez que él la miraba tenía un brillo especial en los ojos, casi como Edward. Todo esto hacía estremecer a Jacob, quien estaba en total desacuerdo en que pasaran tanto tiempo juntos.
Rechinaba los dientes en cada momento en el que los veía juntos divirtiéndose o llevándose bien.
¡Malditos celos lobunos!
El y su imprimación me tenían hasta la coronilla. Además, Renesmee tenía todo el derecho de estar con quien quisiera, sin restricciones ni siquiera por cualquier tipo de reclamación lobuna.
De vez en cuando me tentaba a darle una patada en el trasero.
En fin, todos nos llevábamos bien con el menor de los Caffrey; otra cosa muy diferente era con Matthew, quien era la completa antítesis de su hermano.
Desde que Nessie le había tocado para “comunicarse”, se rehusó a hacerlo de nuevo. Y para ser mas precisos, apenas se le acercaba.
Tenía una actitud bastante reacia con ella. Lo que incomodaba a todos, en especial a Edward, Jacob y a mi.
Intentaba estar lo bastante distanciado como fuera posible.
Además, había adoptado una actitud desconcertante. Le había pillado, en algunos momentos, solo, callado y mirando al vacío. Y es una ocasión sollozando.
No entendía para nada lo que le andaba pasando; pero coincidí, con Edward, que debíamos averiguarlo.
— Mami — Nessie reclamó mi atención, tirando de mi ropa. Le sonreí en respuesta — tía Alice, abuelita Esme y yo saldremos de compras. ¿Puedes venir tú? — pidió parpadeando repetidamente, costumbre que había aprendido de sus tías. Según ellas, era un “clásico” para deslumbrar y conseguir lo que quisiera.
No puse negarme. La verdad, que de todos modos quería participar en eso.
— Claro — convine.
Sin embargo, continuaba con su miradita compradora. Supuse que escondía algo mas.
— Y… — prosiguió — ¿puede venir… el tío Chris?
Ok, allí estaba.
Siempre hacía lo mismo, comenzaba siendo dulce y luego tiraba la bomba. Como antes había mencionado, había desarrollado una fuerte conexión con el recién llegado mas joven.
No creí que a Edward le importara, pero si a Jasper y Rosalie. Me pregunto cuál sería su respuesta…
— No lo se cielo — le dije, no queriendo hablar de mas, precipitadamente — ¿le preguntaste a tu padre? ¿o a Chris?
Ella rodeó los ojos y puso una mano en la cintura, igualita a Alice.
— Obvio que le pregunté a tío Chris primero, — me aseguró — tía Alice dijo que si y papá también. Pero tío Emm se puso celoso y no me dio permiso. Creo que se enojó porque no lo invité — hizo un puchero
Emmett solía comportarse bastante celoso y egoísta cuando se trataba de su sobrina. Odiaba cada vez que no le incluía en sus planes.
Empezamos a cambiarnos para salir, ya que iríamos a Beverly Hills. Muy lejos para mi gusto, pero allí se encontraban las boutiques más prestigiosas y adecuadas para la ocasión. Tomé una de mis carteras y guardé la chequera, las tarjetas y dinero en efectivo por si acaso. Emm, demostraba su disconformidad a cada segundo con sus muecas.
Al final, Rose lo convenció de quedarse con ella con la excusa de que podrían hacer “cosas mas interesantes” para que el no se aburriera.
En ese instante apareció Edward, quien me tomó la cintura por las espaldas y me apretó contra él. Me besó con fiereza el cuello, lo que me hizo gemir.
De no ser porque Emmett y Rosalie se estaban manoseando en el sillón, hubiese reñido a mi esposo.
— Que tal si dejas que vallan ellos y nos saltamos la salida — propuso en susurros a mis oídos, con su típica voz seductora y un poco ronca mientras depositaba húmedos besos por mi cuello y hombros — podemos ir un ratito a la cabaña… o  a otro lugar si deseas. Lo que quieras, mi amor.
Mordisqueó suavemente el lóbulo de mi oreja. Una sola palabra… sexy.
Para ese entonces, ya me había seducido y calentado. ¿Qué era lo que le pasaba a este hombre?
Se me hizo un nudo en el bajo vientre, como cada vez que tenía es tipo de “roces” conmigo. La tentación me tenía bajo silencio, por lo que no logré articular una respuesta, la cual tampoco había pensado.
Sus caricias parecían cosquillas eléctricas cuando sus dedos bajaban desde mi cuello, por los contornos de mi torso, desembocando en la cintura, donde sus manos se tornaron posesivas y me apretó.
— ¿Estas seguro? — inquirí, sospechando que solo estuviese jugando conmigo.
Soltó una risita contra mi garganta, y su aliento hizo hormiguear  mi piel. Me estremecí ante aquella sensación.
— Tan seguro como las ganas que tengo, de arrancarte la ropa ahora mismo.
¡Ya está! Eso fue todo lo que requirió para destruir mi cordura.
Por supuesto que me apenó no ir con Renesmee, pero a ella pareció no importarle en absoluto y menos a mi cuñada, quién se demostraba aliviada que me quedara en casa.
Edward y yo, caminamos por la espesura del bosque hasta llegar a la cabaña. Apenas abrimos la puerta, me alzó. Y en cuestión de menos de un segundo, me tenía aprisionada en el sillón, besándome y acariciándome frenéticamente, tanto que me hizo gemir alto.
Escuché como se desgarraba la tela en nuestras manos. Pegué una ojeada a los retazos de las prendas, tirados en el suelo, totalmente destrozados por la desesperación con la que las rompimos.
— Eres perfecta, mi amor — susurró con la voz ronca por la excitación que ambos estábamos sufriendo — hermosa y perfecta.
Volví a gemir. La atracción era tan fuerte, que tan solo sus palabras me hacían caer rendida a sus pies. Tantos halagos me empalagaban, sus caricias me embriagaban y la demostración de nuestro amor me llenaba de dicha.
Lamió y mordisqueó traviesamente mi cuello, para luego bajar por mi clavícula.
Descendió por el valle de mis pechos hasta llegar a mi ombligo dejando la huella húmeda de su trayecto.
Reprimí un grito, por el placer que me estaba dando mientras bajaba aún mas. Se detuvo en mi parte baja arrancando con los dientes de un tirón, mis bragas de encaje púrpura. Las cuales, cabe decir, que me resultaban un tanto provocativas; no podía esperar nada mas de la lencería francesa comprada por Alice. Aunque también había que admitir, que tenían ciertas ventajas en cuanto a Edward se respectaba.
Para entonces, no quedaba nada mas que pedacitos de encaje por el suelo, y sin darme cuenta, también le había quitado sus bóxers por acto reflejo.
Volvió a subir hasta los bordes de mis pechos, besándolos y acariciándolos, con esa maestría sexual que recién conocía. Me aferré a su cabellera dorada y cerré los ojos.
De pronto me invadió un pequeño dolor placentero, Edward me había vuelto a morder. Las mordidas no eran un gesto habitual en él. Arquee la espalda y me dejé llevar por las sensaciones que producía en mi cuerpo.
Nuestros miembros se rozaron y el fuego del deseo se apoderó de mi por completo, quemándome por dentro. Necesitaba con urgencia a Edward, y al parecer él estaba en las mismas.
Entró en mi con un empujón suave y profundo.
Ese fue el momento en que empezó con sus estocadas delicadas, profundas y cariñosas. Según él, aún le parecía una bailarina de cristal.
Sin embargo, esta vez no fue como las anteriores, sino que sus movimientos de convirtieron en salvajes, llenos de pasión y frenéticos. No me importó, para nada, ya que eran mas placenteros tanto como extraños en el.
Me subió las piernas con impaciencia, mientras yo me fundía en sus caricias. Busqué el rostro de Edward, me sorprendió su expresión de vulnerabilidad, con los ojos cerrados y el ceño fruncido. Lo deseé tanto que casi dolió.
Le abracé cuando sentí una explosión de calor y placer que me transportaban hacia el cielo, dejando mi mente en blanco. El gruñó ferozmente, llegando también al clímax y se tumbó a mi lado. Gracias a Alice y Esme que habían elegido un sillón extenso…
Mientras seguía en mi nube, no pude evitar el pensar acerca de su rara actitud. Y esta vez, lo que me consumía era la curiosidad.
— ¿Edward? — Murmuré, preocupada — ¿Cielo estás bien?
Suspiró y se cubrió la cara con sus manos, avergonzado.
— No podía soportarlo — gruñó, pero al darse cuenta de cómo me había hablado, bajó su tono — ¡lo lamento tanto! Los celos me cegaron y me hicieron desearte como un loco.
No le seguía. ¿Qué es lo que no podía soportar? ¿Y que tenían que ver los celos?
— Fue el   —  respondió  como  si  pudiera  leer  mi  mente  —  Las imágenes de su fantasía me estaban matando. —  aún no lograba entender la parte de la disculpa  —   Te veía una y otra vez en sus brazos… ¡y me llenó de coraje!. Te desee y te desee, no sabía que hacer. — Confesó con la voz baja —  La necesidad de tomarte se hizo cada vez más urgente. No me malinterpretes, pero adoro sentir que eres mía y solo mía.
Solté una risita y él me miró confundido.                  
— Me causa gracia lo que dices — admití algo nerviosa por su mirada de reprimenda — si sabes que soy solo tuya ¿Por qué sigues con eso? ¿Acaso no lo hablamos la última vez que tuvimos un incidente con Matthew? — Bufó frustrado — No voy a dejarte para fugarme con él, por la simple razón que no siento nada. Entonces, deberías dejar de hacerte todo un drama y relajarte. Además, eres el único que me hace sentir de este modo.
Sonrió y me estrechó contra él. Lo rodee con una pierna y me pegué mas a su cuerpo, sintiendo su fragancia embriagante.
Besé su hombro y el silencio cayó sobre ambos y por toda la habitación. No quiero imaginarme el ruido que habíamos provocado.
— Gracias — dijo, desconcertándome.
Primero me pedía disculpas y luego agradecía. Sin embargo, no me apetecía arruinar el mágico momento que habíamos vivido con mas preguntas estúpidas.
— ¿Cómo te sientes? — preguntó con la voz suave y apaciguada.
— Estupenda — le contesté con satisfacción — inmensamente feliz, porque te tengo a mi lado.
El silencio era tal, que solo se escuchaba el sonido de nuestros labios, danzando sensualmente.
Este momento lo habría clasificado como uno de nuestros 10 mejores encuentros. Ahora sabía cuánto me encantaba este Edward tan pasional y espontáneo.
No importaba donde estuviéramos, ni en que condiciones, siempre que nos tuviéramos el uno al otro cerca para amarnos.
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Hola gente hermosa!!! Llegué de nuevo con un capítulo recién salido del horno. ♥
Todo esto llegó en el momento en que vi el trailer de Amanecer en los MTV Movie Awards!! En especial a Edward partiendo la cama... Ya se que no soy muy buena con esto de los lemmons pero es que no tengo experiencia.
Ahora... tal vez piensen que no fue muy bonito que Bella se pierda la salida de compras, pero no se peocupen porque todo está controlado y luego va a tener su momento especial.
Espero que les guste y que me dejen su hermosa huellita!!!
Y para las chicas que han tenido problemas con Blogger: pueden buscarme como Mar Masen Cullen en FanFiction.net o como Mar_Masen en Lunanuevameyer.com (ahí, el fic se llama after the twilight por problemas con otra chica)

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